Lina
Ódena fue una joven fruto de su tiempo y de su mundo. Nacida en Barcelona en
1911 y fallecida en Granada en 1936, a la que es estallido de la Guerra Civil
española la sorprende en Almería. El devenir de los acontecimientos la trajo a
luchar y a morir a Granada.
De clase
humilde y trabajadora (sus padres que tenían una modesta sastrería) muy pronto
se sintió atraída por el ideario del movimiento obrero, que surgió al calor de
la proclamación de la II República, integrándose pronto en las Juventudes
Comunistas. Junto con una delegación de jóvenes catalanes, acudió a cursos formación
en la Unión Soviética y Copenhague. Llegó a ocupar el puesto de secretaría
general de las JJ.CC. Su participación en los disturbios que tuvieron lugar en
Barcelona, como consecuencia de la proclamación del Estado Catalán en 1934, la
llevaron a la cárcel durante unos meses, y más tarde, formó parte del Socorro
Rojo Internacional, llegando a ostentar otras muchas responsabilidades. Trabajó intensamente en el proyecto de unificación
de las juventudes comunistas y socialistas, de la JSU (Juventudes Socialistas
Unificadas), que se comienza a fraguar en marzo de 1936 y este es el motivo de
su presencia en Almería en estas fechas.
Pronto se
hace notar su capacidad de trabajo, de organización y se la describe como una joven
inteligente y muy activa, por lo que pronto fue reclamada a Madrid para
colaborar con Dolores Ibárruri, que llegó a tenerla en gran aprecio, acompañándola
por toda la geografía española, y formar
parte de la candidatura en las elecciones de 1936. El Mundo Obrero, de
22-09-1936 dice de ella (…) Almería primero, después Baza,
Guadix, todo el frente granadino ha sido teatro de su entusiasmo incansable: de
su alegría juvenil, contagiosa en los momentos difíciles de la lucha: de su
responsabilidad en los más complejos trabajos. No sólo los milicianos, los
aviadores, los marinos saben de su entereza y su capacidad...” ya que, al producirse el golpe de estado, se involucra
totalmente en la defensa de la República poniéndose al frente de una columna
con importante presencia de las tropas de aviación, con las que se identifica
totalmente. En Granada estuvo junto al diputado granadino del Frente Popular
Antonio Pretel, en el intento de recuperar Granada ya en manos de los
sublevados. Recorrió con frecuencia el frente de Iznalloz y en uno de estos
reconocimientos rutinarios, se encuentra (¿por error del conductor?) con las
tropas falangistas, y al verse rodeada, se suicida con su pistola. Su cuerpo
fue exhibido por las calles de Granada, si bien hay otra versión de los hechos
-El Sol- que afirma que esto no fue así.
Dolores
Ibarruri, en El Mundo Obrero de octubre de 1936 dijo de ella (…) las
Lina Ódena sólo se dan en el pueblo, que pasa su vida con constantes
sacrificios, con heroicidades anónimas, con sublimes abnegaciones(...)
Documentación:
El Independiente de
Granada. Gabriel Pozo Felguera - 1 de Abril de 2018
https://youtu.be/ImBYM0iDmGY?si=EIQVZg8Y6qzjO2rX
[H. F. P.]

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