Ser calificada como la persona más destacada de tu profesión por tus propios compañeros, independientemente de no ser muy usual, significa que tu trabajo tiene una repercusión de indudable valor y relevancia. Eso ha ocurrido con Aida Gómez, paleoantropóloga nacida en el año 1981 en Granada y formada en su universidad (UGR); en 2004 se licenció en Biología y en 2010 obtuvo el doctorado, con una tesis sobre la evolución de la forma dental en las distintas especies de homínidos. Ya en el año 2001 comienza a colaborar con el Laboratorio de Antropología Física de la UGR y es allí donde empieza a despertarse su interés por la investigación antropológica. A través de becas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), colabora con el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid y en el 2006 se incorpora al prestigioso Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y colabora en las excavaciones de Atapuerca (Burgos).
Tras una breve estancia en Austria, se incorpora al Laboratorio de Neuroanatomía Evolutiva de la George Washington University (Washington, DC), donde se centra en la investigación de la evolución cerebral. Empieza a destacar cuando con uno de sus primeros trabajos pone en entredicho la opinión generalizada de que el homo sapiens tiene como antecesor a los neandertales y retrasando, significativamente, unos 500.000 años, la fecha de aparición de los neandertales. Demuestra claramente que no hay ningún antecesor común para el neandertal y el sapiens.
Posteriormente, niega la evolución paralela del cerebro y los dientes humanos; hasta entonces se daba por cierto que el aumento del cerebro y su mayor capacidad y actividad daba lugar a la disminución de las mandíbulas y las piezas dentales, ya que, a mayor desarrollo de las habilidades, debido a la mayor capacidad cerebral, disminuía la necesidad de utilizar la dentadura. Su trabajo publicado en el Proceedings of the National Academy of Sciences rompe con la creencia anterior y supone que el cerebro humano evoluciona siguiendo factores ambientales.
Desde 2017, Aida reside en Londres
y desarrolla su actividad en el University College London (UCL) como profesora
de Paleontología en el Departamento de Antropología. Son numerosísimas sus
publicaciones, más de 70, entre las que destacan «Una perspectiva dental
sobre el tiempo de divergencia entre los neandertales y los humanos modernos
(2017»); «El agrandamiento del cerebro y la reducción dental no estaban
relacionados con la evolución de los homínidos» (Actas de la Academia Nacional
de Ciencias de los Estados Unidos de América, 2017);«Evaluación de la
complejidad en la evolución dental de los homínidos: análisis fractal de
molares y de grandes simios (“Diario Americano de Antropología Física”»,
2021).
Amante
de Granada, no ve muy próxima su vuelta, pues considera que los recursos y
medios no son aquí los adecuados para desarrollar una actividad investigadora
con una garantía de continuidad. [Á.R.R.]


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