Podemos considerar a María
Zayas la más importante benefactora de Granada al dejar para “acoger
ancianos de uno y otro sexo que puedan ser sostenidos decorosamente con las
rentas del caudal hereditario, que se transmite íntegramente a la Fundación”,
según su testamento, un muy importante patrimonio procedente de las familias,
muy acaudaladas, de sus progenitores. Nace el 24 de mayo de 1885 fruto del
matrimonio de Francisco de Asís de Zayas, descendiente de los Fernández de
Córdoba, caballero de la Orden de Santiago y de Fernanda Osorio-Calvache,
también de origen nobiliario y poseedora de grandes haciendas.
No obstante, su fuerte carácter e independencia le llevan a no atender el deseo de sus padres de casarla “adecuadamente” y huye con el que será su marido. Se casa en Almería, en el año 1904, sin el consentimiento ni presencia de sus padres, con Francisco Laynez-Manuel y Fernández, procedente de una familia pudiente y ligada a la política provincial. Con el tiempo se traslada a casa de sus padres en la plaza de San Agustín y pronto es abandonada por su marido que mantiene diversas relaciones extramatrimoniales.
Estos acontecimientos y la muerte de sus padres, años 1932 y 1933, dejan huella en su carácter y hacen que se encierre en un mundo interior abandonando las relaciones sociales. Sigue con la administración, aunque tutelada por su marido, del inmenso patrimonio familiar heredado, que ya en vida de su padre empezó a llevar, hasta la muerte del mismo en el año 1945. Es en este momento cuando toda su actividad es proteger y cuidar las propiedades familiares incrementa su relación con los aparceros, inquilinos y personal afecto a las diversas explotaciones.
Hereda en su totalidad la fortuna de la casa paterna y materna, principalmente son bienes rústicos que se esparcen por numerosos municipios de Granada, Jaén y Córdoba. Como bienes urbanos, entre otros, figura la casa familiar de la plaza de San Agustín, del siglo XVII o el palacete de Nigüelas, siglo XVI.
[Á.R.R.]

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