Los primeros datos de esta comprometida
mujer los encontramos en “Generaciones de Plata. Recuperación de memoria histórica de
científicos andaluces” publicación dedicada a rescatar y dar a conocer a
personajes represaliados, reconocidos, ilustres unos, y anónimos otros, que
poblaron lo que, tiempo después, se ha venido a llamar la Edad de Plata de la
Cultura en España. En la edición de diciembre de 2014, nos encontramos con en
el caso que nos ocupa. Se trata de Carmen Navarro Sánchez, matrona y
sindicalista, represaliada, nacida en Almería en 1887 a la cual, la Guerra
Civil y sus consecuencias, la vincularon a Granada.
Carmen llevó a cabo sus estudios en la Universidad de Granada en 1917, si
bien, comenzó a ejercer como practicante y matrona de la Beneficencia
Provincial de Almería donde comienza su labor sanitaria.
Mujer comprometida, siempre estuvo vinculada a asociaciones de mujeres de
un amplio espectro político progresista, algunas de las cuales desarrollaban
también su militancia en otras organizaciones feministas. Entre sus miembros
destacaron Margarita Nelken, Matilde Cantos, y Lina Ódena, entre muchas otras.
En 1919 obtuvo el primer puesto en unas oposiciones para la Casa-cuna de
Granada, pero la Comisión Provincial le negó el cargo y este le fue dado a un
hombre. Tras dos años de litigios, logró ser readmitida con el nombramiento
titular correspondiente. Desde 1921 trabajó en el Hospital y en la Asistencia
Pública Domiciliaria.
En esa situación le sorprende el golpe militar de 1936, hasta que, en 1939,
fue apartada de su puesto al ser depurada por el régimen franquista. Carmen fue
madre de cuatro hijos. En su condición de mujer activa y comprometida, se afilia
al Partido Republicano Radical, a la Unión de Mujeres Antifascistas, al
Sindicato de Funcionarios Provinciales y al de Matronas, del que fue
presidenta, - sindicato afecto a la UGT-.
Apenas finalizada la Guerra Civil es detenida y se le abre un proceso
judicial. Durante la guerra perteneció a la Asociación de Mujeres
Antifascistas, visitando los frentes,
llevando ropa y comida a los milicianos y participó en mítines del Partido Republicano
Radical, del que fue parte de la directiva, desempeñando cargos de
responsabilidad. Estas actividades no estaban bien vistas por el nuevo régimen.
Se le acusó de haber estado afiliada a partidos políticos y sindicatos de
izquierdas. Por sentencia de 1940 es condenada a reclusión perpetua, si bien en
la cárcel redime su condena mediante el trabajo de practicante, y, a propuesta
de la Comisión Central de Examen de Penas, se le conmuta la condena de cadena
perpetua, por la de veinte años y un día de cárcel.
El indulto le es concedido el 8 de febrero de 1946. Carmen Navarro Sánchez
fallece en 1956 en la localidad de Ugíjar (Granada). Probablemente su cambio de
residencia sería debido a que, como en la mayoría de los casos, estos indultos
llevaban aparejados la pena de destierro de su lugar de residencia habitual.
Documentación:
Generaciones de Plata. Fundación Descubre.
[H. F. P.]

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