De entrada, hay que
decir que Begoña Álvarez Civantos, es una jurista de prestigio y una mujer
entrañable. La conocí el 13 de abril de 2009, cuando era Consejera de Justicia,
Administración Pública y Memoria Histórica, de la Junta de Andalucía, en un
acto de inauguración de un monolito en recuerdo de los represaliados
republicanos. Y ya allí vi que era más que una autoridad.
Begoña nació en
Granada, en 1968. Cuando habla de sus padres, nos muestra a dos personas buenas,
cariñosas, humildes y trabajadoras. Su madre, María, era una mujer de su
tiempo, un ama de casa inteligente y abnegada que se dedicaba en cuerpo y alma
a dar lo que se esperaba de ella. El abuelo materno fue represaliado por Franco,
por no colaborar en la represión, siendo de la Guardia Montada; en
consecuencia, fue a prisión y estuvo a punto de ser fusilado; para evitar su
fusilamiento, la abuela materna de Begoña tuvo que estar trabajando gratis para
una familia adepta al régimen, hasta que lo liberaron. La familia de Paco, su
padre, era oriunda de Órgiva (Granada). Él se quedó sin madre a los dos años, y
la abuela paterna murió de tristeza por la muerte de su hija, un mes después. En
estas condiciones se crio Paco –“Paco el bueno”, como le llamaban en el pueblo–,
que llegó a ser considerado como una ONG local, pues ayudaba a todo el mundo en
lo que podía, y de la nada, montó una empresa, que llevó con mucho acierto.
Cuando el padre de
Begoña se instala en Granada, conoce a la que sería su esposa. Y aquí nacen los
tres hijos del matrimonio. Begoña era una estudiante brillante. Hizo el
bachiller en el Instituto Padre Suárez y después estudió Derecho en la Universidad
de Granada, si bien ella, que siempre ha sido inquieta y curiosa, pronto se
interesa por salir, por viajar a Europa: primero, a Oxford; luego, a Siena (vía
Erasmus) y, según sus palabras, la estancia en Italia sería decisiva en su
vida, y, además, allí se sintió plenamente feliz.
Estaba preparando las
oposiciones de Abogacía del Estado, cuando una inoportuna enfermedad la hace
cambiar de rumbo y se presenta a una plaza de Letrada de la Diputación
Provincial de granada y la consigue. En este tiempo, se cruza en su vida Luis,
y se casan. Después de 30 años juntos, dice que él ha sido el eje y apoyo de su
vida. Tienen tres hijos (María, Elvira y Luis), y su marido ha compartido con
ella todo y la ha apoyado para abordar todos los retos y oportunidades que la
vida le puso por delante, anteponiendo los intereses profesionales de Begoña a
los suyos propios.
Tras cuatro años de
permanencia en Diputación, accede al Tribunal Supremo, en el Gabinete Técnico
de la Sala de lo Contencioso Administrativo, con lo cual se convertía en la letrada
más joven en formar parte del Alto Tribunal. Después de seis años de servicio, es
nombrada Letrada de Relaciones Internacionales en el Consejo General del Poder
Judicial. Hay que decir que hubo importantes reticencias a este nombramiento,
por parte de bastantes Vocales, ya que el puesto requería viajar mucho, “cosa
poco apropiada para una mujer…” Sin embargo, dado el gran currículum y su
formación específica en
Derecho Europeo, en la Escuela Diplomática, y por haber sido profesora de
Derecho Internacional Económico, en la Universidad Carlos III de Madrid,
finalmente obtuvo el puesto. Así se rompió su particular “techo de cristal”.
Aquí se inicia una etapa que le permite conocer y
trabajar en América Latina, cooperando en programas de Justicia, en Argentina y
Bolivia entre otros países. Luego vendrían otras estancias en Rusia, Croacia y Bosnia.
Y, después, África, que le impactó, ya que trabajó en Mozambique, el país con
la renta per cápita más baja del mundo. Esta estancia fue una conmoción para
Begoña, un shock vital. Un sentimiento de rebeldía se despertó en ella, y, en
sus propias palabras, “un enfado con el mal llamado primer mundo, que
no ha sido capaz de erradicar la pobreza, y, que vive instalado en la queja de
su situación económica y política, de espaldas a un continente vecino, tan
cercano y necesitado”
El siguiente capítulo
de su vida es la llamada de la política. A ella se entrega Begoña con fervor y
entusiasmo, y como dice, “muy consciente, en todo momento, de que lo
público, había que cuidarlo más que lo propio”. En el primer Gobierno de Pepe
Griñan, en abril de 2009, fue nombrada Consejera en de Justicia, Administración
Pública y Memoria Histórica, hasta abril de 2010, en que se la nombra Delegada
de Justicia y Administración Pública de la Junta de Andalucía en Granada Y, después de
haber tenido la oportunidad de dedicarse al Servicio Público,
llamada por el entonces presidente de la Junta de Andalucía, lo sigue
considerando un honor ya que, según sus palabras, lo define como “un hombre culto, íntegro,
inteligente y volcado en la modernización de Andalucía”.
De esta larga etapa señala que, bajo su mandato “El
impulso más importante fue el que se llevó a cabo en cuestiones de Memoria
Histórica, completando el mapa de fosas de Andalucía, Consiguiendo el Primer Pacto
por la Memoria Histórica, en 2009, con todas las asociaciones, poniendo en
marcha y elaborando el primer protocolo, en España, sobre intervención en fosas
y exhumaciones”. Así mismo, puso en marcha “la actuación en el
municipio y zona en la que, supuestamente, fue fusilado nuestro poeta más
internacional, Federico García Lorca, en una actuación que fue de relevancia
mundial. Siempre procuré que ésta no se convirtiera en un circo
mediático ni político; que se trabajara con el rigor técnico que dicha
actuación requería, y, que se comunicasen los resultados obtenidos con
seriedad y veracidad”.
El Decreto de Mujeres
Represaliadas por el Franquismo, fue otro gran proyecto llevado a cabo por
Begoña, del que se siente muy orgullosa. Este proyecto se presentó el Día de la
Mujer 8 de marzo de 2010, como homenaje a todas
las mujeres represaliadas por razones políticas.
Una vez terminada la
etapa política, comienza su etapa como Consejera del Consejo Consultivo de Andalucía,
que duraría trece años, donde se distinguió por su eficacia y formación
jurídica.
En la actualidad, desarrolla sus funciones de Letrada
de la Diputación de Granada, de la que es funcionaria, y se encuentra pendiente
de la resolución de la solicitud de acceso a una plaza de Magistrada del
Consejo General del Poder Judicial.
(Documentación:
Entrevista con la interesada)
[Herminia Fornieles
Pérez]
Comentarios
Publicar un comentario