"Si
estás callada, como si no estuvieras, puedes venir a verme pintar"- Le
dijo un buen día, el pintor Pedro Bueno, a Aracely Alarcón-. La joven aceptó el
trato y acudió al estudio del pintor en Villa del Río, dispuesta a observar. Su
silencio, su mirada, sus ganas de aprender la convirtieron en la alumna
perfecta que adquirió secretos y destrezas que no harían sino avivar la mecha
del arte prendida ya en la niña Aracely. Nacida en Albolote en 1949, era la
suya una familia en la que la sensibilidad artística se inclinaba más hacia la
música que hacia la pintura, pues su padre tocaba varios instrumentos. Ello no
fue obstáculo para que un continuo dibujar fuese la actividad favorita de quien
estaba destinada a triunfar como pintora.
En
la actualidad su residencia está en Madrid donde expone asiduamente en la
galería de arte Herraiz. Participa en exposiciones con el grupo de Pro-Arte y
Cultura, al que pertenece. (fundado por la pintora y mecenas Mayte Spinola). Aracely,
aprende de los grandes pintores de la Historia del Arte, así como de otros más
cercanos en el tiempo entre los que destacan Luis Cajal, Francisco Molina
Montero e Isabel de la Torre Cañeque. Pero después de “haber caminado de la
mano del sabio”, es necesario dar un paso más, caminar sola, explorar,
interpretar y afirmar la propia identidad artística. Éste ha sido su camino.
Es
la suya una pintura expresionista, caracterizada por el dominio del color con
una técnica que se traduce a base de oleo y acrílicos fundamentalmente.
Sugerir, más que mostrar, provocar la complicidad del espectador para completar
la realidad, constituyen señas claras de su identidad y originalidad artística
ampliamente reconocidas por la crítica especializada...
Pero
no sería hasta principios de los noventa cuando Aracely irrumpiera con fuerza
en el mundo artístico e iniciara una carrera imparable que la llevaría a ser
reconocida y admirada no sólo en España sino en exposiciones de otros países
como Inglaterra, Francia, Alemania o Estados Unidos. Atrás quedaban años de
duro trabajo de experimentación personal de formación autodidacta, de
indagación para ir más allá de lo aprendido y ya visto, para enriquecer el
toque de espátula y pincel y conseguir el sutil esgrafiado o la luminosa
veladura que la caracterizan.
La
temática de su pintura es amplia y variada, abarcando desde el paisaje urbano,
monumental y rústico, a las marinas, los puertos de mar, las flores y los
frutos que evocan recuerdos de su infancia granadina (higos, brevas, lilas que
rodeaban su casa), bodegones o naturalezas muertas, bicicletas, abanicos ….
Ciudades de casi toda la geografía nacional pasean en sus cuadros ante nuestros
ojos y de una forma especial -las raíces mandan- aparece la interpretación
majestuosa de La Alhambra, el Sacromonte, la Torre de la Vela, La Alpujarra o
La Vega granadina
El
mar, siempre presente en su retina, la invita a interpretar una serie pictórica
de veleros muy apreciada por distintos coleccionistas. La Dirección General de
Correos de España eligió y reprodujo uno de los veleros pintados por Aracely
Alarcón para uno de sus sellos, con motivo del XXV aniversario de la
Constitución Española (2003). Se titulaba “25 años navegando”.
Me
ha impresionado muy gratamente poder conocer la pintura de Aracely, aunque solo
haya sido, de momento, por el volumen de ediciones Sammer facilitado a través
de la Galería de arte "Granadacapital” donde expone sus obras. Su lectura
ha dado soporte a la elaboración de esta semblanza, cuya extensión limitada no
hace justicia al amplio curriculum de la protagonista, Me reconozco admirada
por la belleza, la técnica, la expresividad que transmite su obra. No deja
indiferente, incluso a quienes nos consideramos legos en la materia. Es por eso
que quiero invitar a los lectores a ponerse en contacto con la obra de esta
pintora granadina. Hago uso para ello de las palabras de una persona tan
autorizada como José Manuel Vallés de la asociación internacional de críticos
de arte. Dice así: “El equilibrio en la línea, en el color, en la composición y
concepción de la obra, son las características básicas en la pintura de Aracely
Alarcón. Cualquiera de sus cuadros encierra algo más que un academicismo, todas
sus realizaciones son innovaciones atractivas en sus bodegones y paisajes, la
descripción en los espacios de sus telas nos es sugerente… La espátula y el
pincel en su mano, caracterizan la facilidad y la soltura de sus trazos, donde
el color expresa con soltura cálida la sensibilidad de unos sentimientos que
nuestra artista plantea junto a las texturas y veladuras, para unificar un
estilo peculiar y especial, siempre atractivo e interesante en la obra
pictórica de Aracely Alarcón”.
Documentación:
Entrevista con la interesada
[M.C.G.J]

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