En la madrugada del 26 de diciembre
de 1936, aterrada, Purificación salta por la ventana de su casa, desde un
segundo piso y resulta muerta en el acto; Enriqueta, siguiendo a su hermana,
salta por la misma ventana y resulta muy mal herida al ser amortiguada su caída
por engancharse sus ropas al balcón del primer piso. Pocos días después es
asesinada de un tiro en la cabeza cuando, recostada en un colchón, era
trasladada a la cárcel de Loja.
Nace en Granada en 1883 y por oposición se le otorga el destino de maestra en Salar, donde toma posesión en diciembre de 1920. Maestra vocacional firma un manifiesto a favor de la enseñanza de la asignatura de religión y recibe un premio de 200 pesetas por un proyecto educativo entre maestros de toda España. Sin asignación política ejerce su magisterio junto a su hermana Enriqueta. No afines al levantamiento de 1936 contra la República. Para que el camión que las tenía que trasladar a la cárcel de Loja donde iban a ser interrogadas, parara esa madrugada en su casa, suceden anteriormente unos hechos que conllevan una enemistad manifiesta con el cura y las fuerzas vivas del pueblo.
El marido de Purificación regentaba un negocio de hostelería y en las fiestas del pueblo del año 1919, contrató a unas cuantas señoritas para servir a los clientes de esas fiestas, al estilo de la capital. Esto causó un gran revuelo en la localidad y el propio cura, vista la mengua de asistentes a la procesión, hizo causa personal contra la familia de Purificación. Incluso escribió un artículo en la prensa de la época, tachando de indecente e impropio el comportamiento del empresario y haciendo extensiva la responsabilidad a su esposa.
La Junta de Instrucción Pública abre expediente a la maestra por los citados acontecimientos y Purificación, maestra con plaza desde 1910, debe dirigirse a dicha institución para hacer constar la independencia del negocio de su marido con el magisterio que ella ejerce. No obstante, las hermanas, quedan señaladas por su entorno y estas rencillas llegan hasta 1936. El miedo y el horror, al sufrimiento seguro, que suponía la detención, hizo que causaran la enajenación suficiente para llevar a estas dos hermanas al suicidio. [Á.R.R.]

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