Enamorada de su profesión de maestra
y apasionada por los niños, esas pueden ser las notas definitorias de Nicolasa.
Nació en Pulianas en 1905 y dedicó toda su vida a la enseñanza, aunque las
condiciones fuesen las más adversas de una guerra civil. Estudió en la Escuela
Normal de Magisterio Primario de Granada. En todos los cursos obtuvo matrícula
de honor.
Su primer destino fue el municipio
de la comarca de los ríos, Jayena. Pasados los dos primeros años de prácticas
fue destinada a una aldea de una pequeña parroquia gallega. La experiencia fue
dura, ya que, se encontró un ambiente muy cerrado y analfabeto, cuyo primer fin
era la supervivencia y hasta los niños eran mano de obra y no sujetos de
educación. Allí vivió con dos hijos y separada de su esposo hasta que le
asignaron el destino de La Herradura, donde le sorprendió la Guerra Civil.
En febrero de 1937 y escapando de
las tropas sublevadas, una gran cantidad de personal civil huyó por la
carretera de Málaga – Almería, donde fueron masacradas en diversos puntos. A
esta «desbandá de Málaga», se unió Nicolasa, con su tercer hijo de bebé, camino
de Adra. De allí se trasladó a Baza donde se formó una comunidad pedagógica y
le asignaron una escuela de huérfanos en Jaén.
Su marido, llamado al frente, es
hecho prisionero y con el tiempo regresa enfermo. Tanto a Nicolasa como a su
marido, les abren expediente y son suspendidos de empleo y sueldo por su
colaboración con la República. Posteriormente Nicolasa fue repuesta en su cargo
gracias a la intervención de una antigua profesora suya. Fue destinada a un
pueblo de la Alpujarra, Lanteira, donde pudo rehacer su vida y dar carrera
universitaria a sus hijos. Murió en La Herradura a los 102 años de edad. [Á.R.R.]
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