No se saben los datos biográficos de
esta gran mujer que fue represaliada de la forma más cruel posible: la
persecución, tortura y muerte de sus hijos, «los Quero». Aprendió la lectura y
reglas básicas en la Escuela del Padre Manjón, mujer muy religiosa y amante de
la poesía y del cante jondo.
Casada con Francisco Quero, tuvo un
matrimonio feliz hasta el fin de sus días y de él nacieron once hijos. Su
domicilio familiar estaba situado en el Albaicín, único barrio de Granada que
resistió a la sublevación militar de julio de 1936 contra la República y por
ello objeto de continuos actos de violencia.
Sus hijos, identificados con el
mundo obrero, eran continuamente hostigados y tuvieron que huir a la zona
republicana, donde destacaron por su valor e ingeniosidad en el planteamiento
de estrategias. Calificada la familia como enemiga tuvieron que soportar
numerosos castigos con el fin de localizar a sus diversos miembros. Ayudaron a
muchos perseguidos a cruzar a la zona libre republicana y por ello muy queridos
por sus vecinos y conocidos.
Cuatro de sus hijos sobrevivieron a
la guerra y formaron un grupo guerrillero, que hizo historia y fue abatido en
1947. Llamada para identificar a sus hijos abatidos no le permitieron acercarse
para abrazarlos y besarlos. Recuerda su nieta que a pesar de todo lo que había
sufrido era sobrenatural tener la capacidad, que ella tenía, para querer a la
gente y que, evitando hablar del pasado, cuando lo hacía, siempre era sin odio.
Murió Matilde y catorce días después lo hizo su marido Francisco. [Á.R.R.]
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