La primera mujer catedrática de una
Facultad de Medicina Legal y Forense. Nació en Jaén el 6 de enero de 1948, en
una cortijada donde los vecinos contrataron a un maestro para que enseñara las
cuatro reglas a los diecisiete niños que había. A María no se le dio mal y
continuó su preparación hasta acabar PREU.
Animada, por el que iba a ser su
marido, se matriculó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada,
donde se licenció en el año 1972 y se doctoró en el año 1977. Es verdad que no
se vio discriminada por su condición de mujer y que su marido fue un continuo
aliciente para ella, pero también es verdad que en aquella época era normal
compaginar su profesión con las tareas domésticas del hogar. Con tres hijos no
fue tarea fácil.
Durante el curso 1978-1979 amplía
estudios con el profesor Armand André en el Institut de Médecine Légale de
Liége (Bélgica). Catedrática de Medicina Legal en la Universidad de Zaragoza,
desde 1980 y Académica de Número de la Real Academia de Medicina de Zaragoza
desde 1986. La muerte de su marido, en accidente de tráfico, y la de uno de sus
hijos por un terrible cáncer de huesos, ensombrece su vida familiar y marca
profundamente a María.
En el año 2012 toma posesión del
sillón número 19 (de Medicina Legal y Forense), como Académica de Número de la
Real Academia Nacional de Medicina. Sus numerosos trabajos y publicaciones le
han hecho referente nacional e internacional en el ámbito de la Medicina Legal
y Forense y de la Medicina del Trabajo; pionera en el tratamiento de la
violencia familiar y de género, donde siempre ha tratado de dar una visión
sobre la peligrosidad del agresor para proteger a las víctimas.
Son cientos los artículos
especializados publicados y es autora de más de trescientas ponencias en
congresos nacionales e internacionales, con más de cincuenta capítulos en
libros especializados. Vuelve a la UGR en 1996, a la Cátedra de Medicina Legal.
Toma posesión del sillón número 13 (Medicina del Trabajo) en la Real Academia
de Medicina de Andalucía Oriental.
Entre sus premios y reconocimientos
podemos destacar la Cruz de primera clase de la Orden de San Raimundo de
Peñafort, en 1983, la Medalla al mérito policial, con distintivo blanco, en
1992 o la Medalla de Andalucía en el año 2020. El Consejo General de Colegios
Oficiales de Médicos, en el año 2019, publica un libro homenaje con el título: María Castellano Arroyo: Médica, maestra y
humanista. Su experiencia personal con la enfermedad, paciente de un
cáncer, que ella sabe incurable, ha sido también referencia para trasladar con
más claridad y profundidad su humanidad y ética a la profesión médica. Y así,
ante más de doscientos compañeros, que le hacían un homenaje en el Congreso de
Deontología celebrado en Málaga, se despojó de la peluca para simbolizar, con
este gesto, una forma de enfrentarse a la enfermedad. Durante su jubilación
sólo desea pasear. La Subdelegación del Gobierno en Granada le concedió en 2022
el premio Granadina por la Libertad.
Falleció en Madrid en el año 2025. [Á.R.R.]
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