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Mª Julia Castillo y López-Sancho

 

 


En una familia pudiente y acomodada, nació María Julia el 3 de junio de 1856. Su vida fue muy piadosa y recatada. Permaneció soltera como su hermana Cándida, a la que sobrevivió, así como a sus padres Francisco y Catalina. Su amor a Granada, su gran religiosidad y su sensibilidad social la llevó a donar todos sus bienes para mejorar la vida y salud de los más necesitados, como decía, de su puño y letra: para atender con mis rentas el mantenimiento de una sala en el Hospital Clínico de esta ciudad destinada a la asistencia y tratamiento de enfermos pobre de cáncer de Granada y su provincia.

 Esto ocurría en el año 1940, dos años antes de fallecer, cuando la construcción del Hospital Universitario pasaba por diversas dificultades. La donación se hizo a través de una fundación que la hizo llamar, en honor de sus padres, Fundación Benéfica San Francisco Javier y Santa Cándida. Desde entonces esta fundación atiende las necesidades de enfermos oncológicos y sus familias, durante los tratamientos, a través del mantenimiento de diversos pisos para el alojamiento de los afectados o de becas de manutención de los familiares que residen fuera de Granada.

 La gran fortuna que legó y que en su origen debía estar presidida por el Arzobispo y compuesta por el Rector de la Universidad, Presidente de la Chancillería (hoy TSJA) y el Decano de la Facultad de Medicina, también se destina a mantener el Premio Nacional de Investigación Oncológica, la edición de la revista Actualidad Médica y diversas donaciones de equipamiento de última generación para el hospital universitario.

 Murió en 1942 y tal como vivió, anónimamente, descansa en el cementerio de San José. La Universidad de Granada la recuerda con un busto en los jardines del Hospital Clínico. [Á.R.R.]


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