Gracias a la labor de la investigadora y profesora de historia del Arte de la Universidad de Granada, Dª Ana María Gómez Román, y a la documentación encontrada por Carmen Hernández Montalbán y José Rivera Tubilla en el Archivo Histórico Diocesano de Guadix, conocemos hoy con toda fidelidad datos relevantes de la vida de la pintora.
Hija primogénita y descendiente de dos familias ilustres y poderosas de Guadix (de la Cueva Benavides y Barradas), que vinieron a poblar Guadix en tiempos de la reconquista de la ciudad por los Reyes Católicos, y que obtuvieron grandes beneficios por su colaboración en la guerra. Mariana desarrolló la pintura como una de las actividades culturales acordes con la sofisticación y costumbres de la alta clase social a la que pertenecía. Tenía una gran habilidad técnica que, junto al conocimiento de los “grandes maestros”, hicieron de ella una artista reconocida en su tiempo, cuyas obras eran muy demandadas y con gran proyección. Antonio Palomino ya la calificaba en 1715 como "excelente pintora" y Ceán Bermúdez encomiaba su acierto e inteligencia artística.
Pasó su vida entre conventos y los refinados salones de la alta sociedad granadina con la que enlaza por matrimonio. Contrajo matrimonio en Granada la edad de dieciséis años con don Pedro Ostos de Zayas, Caballero de la Orden de Calatrava y descendiente de un linaje de Écija (Sevilla). Cuando se casó residía, al igual que su madre, en el convento de Santiago de Guadix. Murió a los 65 años de edad y está enterrada en Las monjas del Carmen Calzadas, en Granada.
Afortunadamente, en la actualidad hemos de agradecer el trabajo llevado a cabo por los miembros del Centro de Estudios "Pedro Suárez", que han recuperado debidamente la memoria de esta gran artista accitana.


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