Sus padres, políglotas, interesados
por el mundo exterior y con un bagaje intelectual de gran alcance, se volcaron
en su vida académica de una forma total, acaparando el respeto y el cariño de
sus alumnos y a pesar del rechazo burgués, intimaron con intelectuales como
Manuel de Falla, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca y personalidades
relevantes como Berta Wilhelmi.
Es en este ambiente, tocando el
piano con Falla o siendo el juguete de García Lorca es donde Laura crece, pero
no tiene relación con otros niños, excepto la hija del casero. A los seis años
Federico García Lorca le presenta a su hermana Isabel, un poco mayor que ella,
desde entonces sus vidas han ido paralelas y han compartido una amistad que
solo la muerte separó. No asistieron a la escuela ya que, junto a su amiga
Isabel, recibieron las clases en casa. Su madre fue la primera maestra que,
ayudada por alumnas suyas, completaron la educación primaria de las niñas. El
bachiller lo realizó en el instituto. Durante esta época jugaban y cantaban con
Federico, no con su hermano Paco que no le hacía “ni caso”, y que
posteriormente sería su marido, y este le hacía participes de sus teátricos ya
haciendo de un personaje ya de otro o eran las voces en la representación del
teatro de Cachiporra o en el Misterio de los Reyes Magos.
Federico le dedicó en el libro Canciones el poema “Dos lunas de la
tarde. A Laurita amiga de mi hermana”.
Pero esta felicidad estaba empañada
por el continuo temor a que su padre fuese detenido por su significativa
defensa del mundo obrero. A partir de la revuelta popular del año 1919 su padre
se convirtió en el símbolo de la lucha contra el caciquismo y eran muchos los
jornaleros que acudía a él en busca de defensa y consejo. A pesar del ambiente
de respeto religioso y cultural que se vivía en su familia, donde ella misma
fue bautizada por consideración a sus abuelos, eran insultados públicamente por
ser socialistas.
En la facultad de Filosofía y
Letras fue una de las primeras mujeres universitarias granadinas con cargo
directivo en la Federación Universitaria Escolar (F.U.E.). Se ha de trasladar a
Madrid por que su padre ocupa plaza en la Universidad Central y posteriormente,
en 1931, el gobierno provisional lo nombró ministro de Justicia. Habiendo
terminado sus estudios, en 1936 y junto a Isabel hacen unos cursillos para la
cátedra de Instituto de Granada. No pudieron realizarlo ya que el último examen
estaba programado para el 18 de julio.
En ese mismo año se ha de
trasladar, junto con su amiga Isabel, a Paris y posteriormente a Washington al
servicio del gobierno de la República. En Estados Unidos Laura comenzó su
doctorado y fue profesora de literatura en el Barnad College de la Universidad
de Columbia y en la escuela de verano de Middelbury. Publicó en compañía de su
madre Cumbres de la civilización española. En compañía de Aurelia
Agostini del Río publicó Lengua viva y gramática. Su tesis doctoral Los
cuentos de Clarín fue publicada en la Revista de Occidente.
Se casa en 1942 con Francisco
García Lorca, que después de la guerra se incorporó con los exiliados españoles
en Estados Unidos y se reencontró con su hermana Isabel. Fue un flechazo,
cuenta Laura que la indiferencia anterior se convirtió en un profundo amor que
los llevó al matrimonio y a tener tres hijas. Se dedicó a la docencia en la
Columbia University y vuelve a Madrid en el año 1967, dando por terminando el
exilio. Se incorpora a la Asociación de Mujeres Universitarias donde trata de
desarrollar el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza desde el Patronato
Giner de los Ríos. A la muerte de su esposo Paco, en 1976, hermano menor del
poeta Federico García Lorca, se dedicó a dar conocer la obra de su marido,
hasta ese momento inédita, ocupándose durante un tiempo a la revisión de los
originales y su puesta a punto para la publicación. Laura falleció el 14 de
diciembre de 1981. [Á.R.R.]

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